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Más allá de la mediación familiar

Cabe destacar que en los últimos años el número de separaciones y divorcios ha aumentado en general en todo el mundo. De éste modo, la mediación familiar se inició, en la segunda mitad de los años 70, en Estados Unidos con el objetivo de intentar dar una salida al gran número de éstas separaciones y divorcios, que colapsan el sistema judicial. Citando la Ley 7/2001, de 26 de noviembre, en el Título I, artículo 1 expone señalamos que la mediación familiar es un procedimiento voluntario cuyo fin es la solución extrajudicial de los conflictos surgidos en su seno, en el cual uno o más profesionales cualificados, imparciales, y sin capacidad para tomar decisiones por las partes asiste a los miembros de una familia en conflicto con la finalidad de posibilitar vías de diálogo y la búsqueda en común del acuerdo.

El mediador familiar es un experto en ésta materia y como tal permanece imparcial y neutral, de modo que no tiene un papel activo en el proceso de mediación en los conflictos familiares, sino que deben ser los propios miembros de la familia los que tomen las decisiones y adquieran las estrategias de solución de éstos conflictos. Normalmente éste papel suele ser ejercido por un psicólogo aunque puede ser también labor de abogados, pero, sin embargo, debe existir un distanciamiento con respecto al rol de terapeuta que tiende a desempeñar un papel activo en la resolución de conflictos.

De modo que el papel del mediador familiar, independientemente de su especialización en distintos campos de materia relacionada, debe estar formado como tal y debe distinguirse del terapeuta de pareja u orientador familiar, que como se ha señalado, toman un papel activo en la resolución de conflictos de pareja y familiares, mientras que el mediador ejerce el papel de escucha activa de las distintas partes y apoyo para que éstas logren un acuerdo lo más favorable para ambas.

Éste proceso de mediación sucede en el momento en que hay un reconocimiento de un determinado conflicto y una necesidad de resolverlo, entendiendo en todo momento las reglas de éste proceso. Normalmente en un proceso de mediación suelen tratarse problemas de desempleo, separaciones, problemas de comunicación con los hijos, problemas de comunicación con la pareja, violencia doméstica, etc.

Se intenta mostrar un camino hacia la solución de los problemas familiares teniendo en cuenta a ambas partes que forman el conflicto. En caso de separación o divorcio, será el interés del menor el que prevalezca en todo momento tal y como se señala en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, en la que se expone que las personas menores de edad se muestran como sujetos activos, participativos y creativos, con capacidad para modificar su propio medio personal y social; de participar en la búsqueda y satisfacción de sus necesidades y en la satisfacción de las necesidades de los demás.

Una vez que las partes han llegado a concretar acuerdos pondrán en disposición de la autoridad judicial los mismos para obtener su validación. Hay que tener en cuenta el hecho de que la mediación familiar es otro sistema de ayuda y apoyo para la resolución de conflictos, lo que no significa que por ello ya no surjan futuros problemas familiares y conyugales.

Es pues, por éste motivo por el que la mediación familiar tiene un nacimiento tan tardío pero debido a las condiciones en las que se convive en la sociedad actual, se ve cada vez más necesaria la actividad de ésta entidad hasta el punto de existir actualmente un órgano de Mediación Familiar en el Colegio Oficial de Psicólogos que envía a uno de sus profesionales en la materia en cada caso de separación y divorcio, sobre todo cuando existen menores de edad de por medio.

La mediación pues, está dirigida a todas aquellas personas unidas por algún tipo de parentesco o afinidad y tiene el principal objetivo de mostrar a las partes que el conflicto que les atrajo, puede verse desde un prisma diferente, es el paso de las posiciones a las necesidades.

Cabe destacar que existen multitud de modelos de mediación que poseen distintos objetivos como en el caso del modelo Tradicional-Lineal cuya finalidad es conseguir acuerdos, se centra en el contenido de la comunicación y no tiene en consideración la relación entre las partes o por ejemplo el modelo Transformativo de Bush y Folger que mantiene que lo importante es el reconocimiento del otro y la revalorización de uno mismo, independientemente del hecho de llegar o no a acuerdos.

Sin embargo, el principal objetivo de ésta es potenciar la escucha y comprensión del otro, cambio de actitud de cara al conflicto y conseguir una mayor amplitud de alternativas de solución del mismo.