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Resolución del contrato de seguro por impago

Notificación de la resolución por la aseguradora. Eficacia de la extinción frente al tomador y frente a terceros. Diferente tratamiento en los seguros en general y en el seguro obligatorio de circulación de vehículos de motor.

La sentencia del Tribunal Supremo, Sala 1ª de lo Civil, de fecha 10 septiembre 2.015 sienta definitivamente, la doctrina aplicable a los supuestos de impago de la primera o única prima o siguientes cuando existe fraccionamiento, en los seguros de responsabilidad civil de los vehículos de motor.

En el contrato de seguro, de (i)forma general, se recogen en el artículo 15 de la Ley de Contrato de Seguros las consecuencias del impago por culpa del tomador, de la primera prima o prima única facultando en tales casos a la aseguradora a resolver el contrato o a exigir la prima. Estas consecuencias se encuentran también reguladas (ii)para el seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor pero de forma diferente, provocando esta dualidad de trato resoluciones diferentes respecto a las condiciones que han de concurrir para que las aseguradoras puedan quedar liberadas de su obligación de atender los daños al tomador y a terceros.

La obligación de suscribir y mantener en vigor, el seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor viene impuesta por el artículo 2 del Real Decreto Legislativo 08/2.004, de 29 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor. El punto sexto del citado precepto establece que en todo lo no previsto expresamente en dicha ley y en sus normas reglamentarias de desarrollo, el contrato de seguro de responsabilidad civil derivada de la circulación de vehículos a motor se regirá por la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro.

Por su parte el Reglamento del Seguro Obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor, aprobado por R.D.L. 1.507/2.008, de 12 de septiembre, regula los efectos de dicha solicitud y de la proposición del seguro obligatorio en su artículo 12 diferenciando los supuestos en que el tomador es quien tiene la iniciativa de contratar el seguro o es la aseguradora quien la ejercita.

Respecto a la normativa general en materia de seguro, el artículo 15.1 de la Ley de Contrato de Seguro (Ley 80/1.980, de 08 de octubre) establece, con carácter general para todas las ramas del seguro, las consecuencias del incumplimiento por parte del tomador del seguro de su obligación principal de pago de la primera o única primera.

La facultad resolutoria viene regulada, en términos generales por el artículo 1.124 del Código Civil.

Sienta la citada sentencia del Tribunal Supremo que para resolver la póliza del seguro obligatorio no basta con acreditar la culpa del tomador en caso de impago de la prima, para lo cual será suficiente acreditar el impago, puesto que para resolver la póliza del seguro obligatorio, frente a terceros, es necesario además acreditar la comunicación recepticia dirigida al tomador del seguro declarando resuelto y sin efecto alguno el contrato. Comprobadas y ejecutadas ambas circunstancias, la aseguradora quedará liberada de su obligación de indemnizar. Hasta tanto no se acredite haber efectuado tal comunicación, frente a terceros, el impago de la primera prima o prima única es inoponible frente a quien ejercita la acción directa del artículo 76 L.C.S., por subrogación.

La precitada sentencia reconoce la existencia de jurisprudencia contradictoria de las Audiencias Provinciales sobre la exigencia de que la aseguradora para quedar liberada de su obligación de indemnizar y fija como doctrina para la resolución de una póliza de seguro obligatorio de responsabilidad civil en la circulación de vehículos a motor, en caso de impago de la primera prima o prima única, la siguiente: Resulta necesario que la aseguradora acredite haber dirigido al tomador del seguro un correo certificado con acuse de recibo o por cualquier otro medio admitido en derecho que permita tener constancia de su recepción, por el que se notifique la resolución del contrato.

Por lo tanto y (i)mientras con carácter general, en el ámbito del contrato de seguro, con arreglo al artículo 15.1 L.C.S. el impago de la primera prima o de la única prima por culpa del tomador atribuye al aseguradora la facultad de optar entre la resolución o la exigencia de la prima, rigiendo para el ejercicio de la resolución la doctrina general contenida en el artículo 1.124 Código Civil y por tanto, no estando sujeta a forma determinada, bastando que dicha voluntad llegue a ser conocida por la incumplidora. En estos casos, de producirse un siniestro con anterioridad al pago de la prima, el asegurador queda liberado de indemnizar a su asegurado pero no respecto de terceros perjudicados frente a quienes responde, por conducto del artículo 76 LCS, en tanto no haya ejercitado la facultad resolutoria, sin sujeción a forma, provocando la extinción del contrato,(ii) con carácter particular y en relación con el contrato de seguro obligatorio de responsabilidad civil en materia de circulación de vehículos de motor, su normativa de aplicación por la especialidad de la materia, contiene para aquéllos mismos supuestos de impago de la primera o única prima por culpa del tomador, además la exigencia que la facultad resolutoria a ejercitar por la aseguradora se ajuste a la forma escrita y se acredite su recepción por el tomador destinatario. Solo en tales supuestos, la aseguradora quedará liberada de la obligación de indemnizar a los terceros perjudicados en caso de siniestro acaecido con anterioridad al pago de la prima. Liberación que se aplicará aún en el supuesto de que el tomador rehúse la recepción de dicha notificación puesto que si bien es cierto que los actos de comunicación, entre los que se encuentras las notificaciones, son recepticios por lo que para que desplieguen sus efectos, deben llegar a conocimiento del destinatario también lo es que el notificado debe prestar leal colaboración en la recepción, puesto que lo contrario implicaría dejar a su arbitrariedad el cumplimiento de las obligaciones; razón por la cual, las notificaciones realizadas por correo certificado con acuse de recibo producirán sus efectos como si el destinatario los hubiera recibido, aunque aquél los rehúse, incluso cuando encontrándose ausente de su domicilio y a pesar de contar con el aviso de la recepción del correo, no acuda a las oficinas a recogerlo.

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